Si dominas la flotabilidad, el buceo te parecerá una actividad totalmente diferente. En lugar de estar pensando constantemente en tu posición en el agua, un buen control de la flotabilidad hace que se convierta en algo natural. Además, te ayuda a quedarte más tiempo bajo el agua, a realizar la conservación del aire y, lo más importante, a reducir el riesgo de dañar sin querer el frágil entorno marino.
¿Sigues subiendo y bajando más de lo que te gustaría, o resortando de vez en cuando a la brazada de perrito para corregir tu posición? Desde dominar la respiración hasta ajustar tu equilibrio, estos prácticos consejos te ayudarán a perfeccionar tu flotabilidad y a sentirte más cómodo en el agua.
Aquí tienes 11 formas de perfeccionar tu posición en el agua.

1. Los pequeños ajustes marcan una gran diferencia
Añade o suelta aire de tu dispositivo de control de flotabilidad (BCD) poco a poco y deja que cada ajuste surta efecto. Si te impacientas, solo te costará más encontrar tu flotabilidad neutra.
2. Usa la respiración
Una respiración relajada y profunda es fundamental para un buen control de la flotabilidad, ya que influye directamente en tu posición en el agua. Respira despacio y de forma natural, dejando que tus pulmones se llenen y se vacíen por completo. Esto te ayuda a mantenerte relajado y te facilita mantener una profundidad constante.
Nunca te quedes sin respirar cuando hagas buceo. Además de ser peligroso, puede provocar cambios no deseados en tu flotabilidad.

3. Mantén la calma y ten paciencia
Si notas que tu flotabilidad no es la adecuada, puede ser tentador ajustar varias cosas a la vez. En lugar de eso, haz un pequeño ajuste cada vez y deja que tu equipo y tu cuerpo se adapten antes de hacer otro.
Si mantienes la calma y la paciencia, te resultará más fácil identificar qué es lo que está afectando a tu flotabilidad y corregirlo.
4. Evita llevar demasiado lastre
Muchos buceadores, sobre todo los principiantes, realizan el buceo con exceso de lastre. Es comprensible: necesitas suficiente lastre para descender, pero añadir más de lo necesario puede dificultar el control de la flotabilidad y aumentar tu consumo de aire. Intenta llevar solo el lastre que necesites para alcanzar la flotabilidad neutra bajo el agua.
Para un equilibrio adecuado, un buceador debe flotar a la altura de los ojos con respecto al nivel del agua, sin aire en el chaleco y con una respiración normal en los pulmones cuando está en la superficie. Como comprobación adicional, al exhalar, debería descender lentamente.

5. Lleva un registro de tu lastre
Cuando termines una inmersión de buceo, anota en tu cuaderno de buceo cuánto lastre has usado, sobre todo cuando te parezca que está bien. Esto te servirá de punto de partida útil para futuras inmersiones de buceo.
Recuerda que tu lastre ideal puede variar en función de factores como el grosor del traje de neopreno, el tipo de botella y la salinidad del agua. Si tienes en cuenta estos detalles, te resultará más fácil ajustar tu lastre cuando cambien las condiciones.
6. Mantente en posición horizontal
Una posición horizontal, conocida como buen equilibrio, es una excelente postura por defecto para la mayoría del buceo. Te ayuda a dirigir tus patadas hacia delante en lugar de hacia arriba, reduce la resistencia y puede ayudarte a realizar la conservación de aire. No te mantendrás perfectamente horizontal durante toda la inmersión, pero practicar un buen equilibrio te facilita moverte de forma eficiente y mantener el control en el agua.
Unos pequeños ajustes en tu equipo, como colocar las lastres en el cinturón o en el chaleco, pueden ayudarte a encontrar una posición cómoda.

7. Conoce tu equipo
Desde dónde están las válvulas hasta cuánta propulsión genera una sola patada con la aleta, conocer tu equipo de buceo al dedillo te da un mayor control sobre los pequeños ajustes que te ayudan a afinar tu flotabilidad.
Si tienes tu propio equipo, familiarízate con cómo se comporta en el agua. Si lo alquilas, usar el mismo equipo siempre que puedas te ayudará a sentirte más cómodo y a mantener la misma consistencia en cada inmersión de buceo.
8. Domina el flotado estático
La capacidad de mantenerte suspendido es una técnica clave para controlar bien la flotabilidad y una forma estupenda de perfeccionar tu técnica. Busca una zona segura y abierta e intenta quedarte quieto sin dar patadas ni usar las manos para ajustar tu posición.
En su lugar, usa la respiración y pequeños ajustes del chaleco para mantener una profundidad constante. Cuando creas que ya lo tienes controlado, intenta cambiar de posición sin perder el control.

9. Anticipa los cambios de flotabilidad
Tu flotabilidad cambia a lo largo del buceo.
El aire de tu chaleco y de tu traje de buceo se comprime al descender y se expande al ascender, así que prepárate para hacer pequeños ajustes a medida que cambia la profundidad.
A medida que respiras el gas de tu botella, esta se va aligerando, lo que aumenta poco a poco tu flotabilidad general. Esto se nota especialmente con las botellas de aluminio. Tu traje de neopreno también se va descomprimiendo a medida que asciendes, lo que aumenta su flotabilidad, así que anticipa estos cambios en lugar de esperar a que afecten a tu posición.
10. Patadas suaves
Puede resultar tentador dar grandes patadas para corregir tu posición. En lugar de eso, usa las aletas para desplazarte por el agua, no para ajustar tu profundidad. Las patadas innecesarias consumen más energía y pueden aumentar tu consumo de aire.
Cuando tengas que moverte, da patadas lentas y controladas y evita los movimientos bruscos. Esto te ayudará a mantener el equilibrio y a tener un mejor control en el agua.

11. Practica con un Profesional PADI
La especialidad PADI Peak Performance Buoyancy (PPB) está diseñada para ayudar a los buceadores certificados a dominar su flotabilidad. Aprenderás a sentirte más cómodo y a controlar mejor tus movimientos bajo el agua, a ajustar con precisión tu lastre y tu equilibrio, y a mejorar tu consumo de aire, lo que te permitirá pasar más tiempo bajo el agua.
¿Listo para dominar tu flotabilidad?
Si dominas tu flotabilidad, tendrás un mayor control sobre el tiempo que pasas bajo el agua. Podrás centrarte más en la vida marina que te rodea, moverte con mayor eficacia y evitar esos golpes accidentales de aleta en la cara que a veces se producen. Es una de las técnicas más útiles que puedes desarrollar como buceador.
Este blog lo escribió originalmente Jackie Hutchings y se publicó en la revista Diviac.