La comunidad y el sentido de pertenencia son más importantes que nunca. Para muchos buceadores, el océano es más que un lugar para explorar: es un lugar donde conectar con los demás.
Ya sea con la familia, los amigos o gente que comparte la pasión por el mundo subacuático, estas conexiones pueden tener un gran impacto, incluso uno que te cambie la vida. Ayudan a desarrollar la confianza, un propósito y un sentido de pertenencia, tanto dentro como fuera del agua. Para los buceadores de todo tipo, esa sensación de conexión puede significar aún más. A través del buceo, muchos no solo descubren una pasión, sino también una comunidad en la que se sienten aceptados, apoyados y capaces de ser ellos mismos.
Hemos hablado con varios buceadores de toda la comunidad PADI que están animando a otros a lanzarse al agua creando oportunidades, rompiendo barreras y demostrando lo que se puede conseguir.

Liderar con positividad
Cuando Nitcharee Peneakchanasak, de 26 años, tenía 14, perdió ambas piernas en un accidente. Aun así, eso no le ha impedido llevar una vida activa y positiva, ni ser una fuerza de cambio para su comunidad. «Los tailandeses me conocen como “Thun”: una chica con mentalidad positiva», nos contó Peneakchanasak.
Aprender al buceo era su sueño, y lo consiguió en 2016 mientras estudiaba la carrera. Dijo: «Cuando probé el buceo por primera vez, sentí que mi cuerpo no era un obstáculo para mi vida bajo el agua. Puedo nadar para ver la belleza de cualquier lugar sin necesidad de una silla de ruedas ni de piernas protésicas. Me inspiró… [y] me enseñó… que todo es posible si crees en ti misma».
Ahora, explora el océano como PADI Advanced Open Water Diver. Además, fuera del agua, como comunicadora y conferenciante motivacional, inspira a otras personas con discapacidad en su país natal, Tailandia, a llevar una vida positiva.
Ser buceador PADI le permitió ver la belleza de la naturaleza de una forma nueva y creer más en sí misma. Estas son las lecciones y las alegrías que comparte con su comunidad.
Crear una comunidad a partir de la pasión

Casi siete años después, se mudó a Lombok para trabajar en el sector de la aviación. Obtuvo su certificación PADI Open Water Diver y el apodo de «La sirena voladora». Su pasión por este deporte creció y creó su propia comunidad de buceo local: el Lombok Airport Dive Club (LADC). El club anima a los empleados del aeropuerto de Lombok a probar el buceo. «Y puedo decir con orgullo que el LADC ha conseguido que casi 50 personas se certifiquen como buceadores en solo un año. En un abrir y cerrar de ojos, llevamos el club al siguiente nivel… con… Dive Against Debris®, limpiezas de playa, algunos proyectos en el Jardín de Coral y mucho más», añadió.
Además, anima a quienes la rodean a practicar su deporte favorito también desde otras perspectivas: como parte de la Indonesia Diver Community (una asociación protegida por el Gobierno) y como una de las primeras embajadoras de «Girls That Scuba» de Indonesia. Espera convertirse en PADI Rescue Diver e inspirar a más mujeres a que se animen a probar el buceo.
Conectando a través de la comunicación

, hace el gesto de «agua» en lengua de signos americana bajo el agua. Imagen cortesía de Aqua Hands .
Stephanie Zoronza sabe lo importante que es conectar y comunicarse. Fundó «The ASL Shop» para ayudar a otros a aprender la lengua de signos americana (ASL). Como buceadora sorda con el título PADI Advanced Open Water Diver, le parece que poder comunicarse con otros buceadores e Instructores bajo el agua es «una auténtica liberación» y «superdivertido». Liberada de las barreras de comunicación que a veces sufre fuera del agua, nos dijo: «¡No hay nada más emocionante que poder mantener conversaciones bajo el agua!».
Zornoza también sabe que ser buceador es una forma increíble de conectar con la naturaleza. No deja de maravillarse ante la belleza que la rodea y esos pequeños detalles que se pasan por alto tan fácilmente en tierra, como la forma en que la luz baila sobre los corales o cómo se mueven los peces en el agua. «Es increíble lo mucho que damos por sentado cuando vivimos en tierra», dijo.
El buceo la motiva a contar a la gente cosas sobre el mundo subacuático y a abogar por su protección. «Es difícil no sentirse inspirada cuando estás haciendo Snorkeling por los arrecifes o explorando pecios, pero puede ser fácil olvidarse de estos lugares una vez que vuelves a casa y retomas tu rutina diaria. ¡Mi objetivo siempre es compartir mi experiencia con los demás y animarlos a explorar sus propios entornos locales!», explicó.
Inspirando a los jóvenes

Frank David Mollel dedica su vida a proteger nuestros océanos. Como formador PADI Master Scuba Diver Trainer, PADI AmbassaDiver de Zanzíbar y cofundador de Linda Bahari Pamoja («Protegiendo el océano juntos»), pasa mucho tiempo en el agua. Sin embargo, creció en una región sin salida al mar, cerca de las montañas. De hecho, Mollel no vio ni tocó el océano hasta que cumplió los 18 años.
«Como masái (una tribu del norte de Tanzania), el agua no es precisamente nuestro elemento, y crecemos sabiendo que no estamos hechos para el agua ni nos atrevemos (sic) a meternos en el mar», dijo. «Así que puedo decir que soy el primer masái que se ha atrevido a probar el buceo».
Gracias a él, probablemente no será el último. Linda Baharai Pamoja es un programa comunitario que se centra en la restauración de los arrecifes de coral y en concienciar a los jóvenes sobre la importancia de los ecosistemas marinos.
Mollel nos contó que programas y campañas como estas ayudan a dar a conocer la naturaleza que tanto nos gusta. «Trabajar con la comunidad me permite conectar con el público adecuado y enseñarles lo bonito que es nuestro mundo subacuático, por qué tenemos que protegerlo y cómo podemos crear más conciencia al respecto», añadió.

Formando a la próxima generación
Julia Aveline Rabenjoro respiró por primera vez bajo el agua el día que cumplió ocho años, durante un curso PADI Bubblemaker® que marcaría la siguiente década de su vida. Al crecer en una familia de buceadores en Malasia, estaba deseando explorar el mundo subacuático por sí misma. Avanzó rápidamente en los cursos PADI para jóvenes y, a los 18 años, se convirtió en PADI Divemaster.
Después de compartir su experiencia con el buceo online para inspirar a otros jóvenes, Aveline Rabenjoro se presentó como candidata para ser PADI AmbassaDiver y la seleccionaron. «Me gustó cómo planteaban el buceo como una puerta de entrada para convertirse en conservacionista del océano», dijo, «porque creo firmemente en el dicho de que la gente protege lo que ama».
Inspirada por las campañas de limpieza de arrecifes y la retirada de redes, Aveline Rabenjoro fundó «Bubbles of Hope», un proyecto que organiza campañas de limpieza de arrecifes con Dive Centers locales. «Al darme cuenta de que cada vez más compañeros de clase se estaban aficionando al buceo, decidí formar un grupo de jóvenes con ideas afines que quisieran marcar una diferencia positiva», explicó. «Mi objetivo no es solo la cantidad de residuos que podamos retirar, sino empoderar a nuestros miembros mostrándoles que, independientemente de su edad, ellos también pueden lograr un cambio tangible».
En 2024, se unió al Programa de Jóvenes Embajadores del Océano de Manta Trust, donde entró en contacto con jóvenes defensores del océano de todo el mundo. Gracias a estos contactos, llevó «Bubbles of Hope» a nivel internacional y ayudó a poner en marcha el proyecto en Florida, EE. UU.
«La belleza del océano es lo que más me motiva», comentó. «Quiero que la gente se enamore de él igual que lo hice yo».

Crear comunidad a través de la conservación
Desde los 12 años, cuando se sacó la certificación de PADI Junior Open Water Diver, los manantiales de agua dulce de Florida han marcado la vida de Mike Winkles. Lo que empezó como una forma de pasar el rato buceando con su padre acabaría marcando su futuro. «Me di cuenta de que quería compartir mi pasión por el buceo con los demás, igual que mi padre la compartió conmigo», explicó.
Hoy en día, como PADI Course Director con más de 20 años de experiencia en el sector, forma a la próxima generación de buceadores. Al ayudar a otros a convertirse en líderes seguros de sí mismos y capaces, continúa el mismo ciclo que le inspiró en un principio. «¡Poder mostrar a la gente un mundo totalmente nuevo bajo la superficie me hace muy feliz!», dijo.
Su conexión con el mundo subacuático quizá se vea más claramente en sus experiencias con los manatíes en los manantiales de Florida. A pesar de haber tenido miles de encuentros, Winkles todavía recuerda el primero: «Es una de esas sensaciones que se me han quedado tan grabadas que ahora, cada vez que estoy en el agua con manatíes, puedo volver con la mente a esa primera experiencia».
Gracias a su trabajo con el programa federal de manatíes, ha ayudado a miles de personas a compartir esa misma sensación de asombro mientras aprenden a proteger estos hábitats únicos. Desde grupos escolares locales hasta alumnos internacionales, esas experiencias en el agua suelen dejar una impresión duradera. «Un vídeo online es una cosa, pero que un manatí de 10 pies (tres metros) nade hacia ti te deja sin aliento», explicó.
Para Winkles, esos momentos de conexión son donde empieza el verdadero cambio en la comunidad. «Creo de verdad que la clave para proteger algo es el conocimiento y la educación».

Cambiar las percepciones
Hay pocos animales que hayan sido perseguidos de forma más injusta que los tiburones. Para Sara Gojer, residente en los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y, según ella misma dice, «obsesionada con los tiburones», cambiar la percepción que tiene la gente de estos animales tan incomprendidos se ha convertido en una misión personal.
A Gojer siempre le había gustado el buceo, pero un viaje lo cambió todo. «Fui a Egipto y me enamoré por completo del mundo subacuático», explicó. Esa experiencia la animó a convertir su afición en su profesión. Después de convertirse en Master Scuba Diver Trainer, trabajó en varios destinos, como las Maldivas y Tailandia.
Además de dar clases, Gojer cofundó el Reggae Shark Dive Club en Dubái. Hoy en día, cuenta con una comunidad de más de 200 buceadores apasionados. «Impartimos cursos y organizamos viajes de buceo por todo el mundo. Hasta ahora, hemos explorado algunos de los mejores destinos de buceo», nos contó. En lugar de centrarse en los viajes de lujo, el club da prioridad a las experiencias significativas y al contacto con la cultura local. «Nuestra filosofía es sencilla: bucear y descubrir la cultura local».
Hoy en día, gran parte del trabajo de Gojer gira en torno a la educación sobre los tiburones y la defensa de su conservación. «Me especializo en enseñar a los buceadores cosas sobre los tiburones y cómo interactuar con ellos de forma segura y responsable», explicó. A través de su trabajo, combate los estereotipos basados en el miedo y anima a la gente a apreciar a los tiburones. Además, hace poco participó en una limpieza submarina que batió un récord mundial Guinness.
Y cuando no está bajo el agua, lo más probable es que encuentres a Sara G detrás de los platos en eventos en directo, algo que, según ella, tiene más en común con el buceo de lo que la mayoría de la gente pensaría. «En el fondo, tanto el buceo como pinchar se tratan de lo mismo: ayudar a la gente a desconectar del estrés del día a día, a vivir el momento y a pasarlo bien», dijo.
